Posiblemente nunca debió ser cortada y vuelta a unir, no resultó ni de injerto, se fue separando de a poco del resto, se deformó y se pudrió en la rama, esperando que alguien la alcanzara, aunque estaba a punto de rozar suelo. Esta, espero, espero... murió, se seco y mato el brazo que la sostenía, se llenó de hormigas e infectó al árbol.
Él no supo que hacer y prefirió cortar todos los brazos dañados, poner cal, desinfectar y quemar las ramas cortadas. De una de ellas aún colgaba la mal injertada, se consumió rápido al lado de las otras verdes que humeaban, fue digna en su despedida, no pensó en prender el pasto debajo suyo ni generar mayor daño, el fuego la quemo desde el centro hacia fuera y la volvió volátil, resto de vida en el aire... cenizas que se separaron y eso sería...
